Misión Imposible

Fuimos a ver la película del fin de semana en familia,” Misión imposible 7“… hablando de franquicias…  continuidades de substancia con accidentes cambiantes, que diría Aristóteles.  En una de las escenas de despedida Luther da un pequeño discurso a Ethan en el que dice: ““Nos guste o no, somos dueños de nuestro destino. Nada está escrito. Y nuestra causa, por justa que sea, palidece en comparación con el impacto de nuestro efecto. Cualquier esperanza de un futuro mejor proviene de desear que ese futuro se haga realidad. Un futuro que refleje la medida del bien que llevamos dentro. Y todo lo bueno que hay en nosotros se mide por el bien que hacemos a los demás. Todos compartimos el mismo destino, el mismo futuro. La suma de nuestras infinitas decisiones. Un futuro así se construye sobre la bondad, la confianza y la comprensión mutua, si decidimos aceptarlo. Conduciendo sin cuestionamientos hacia una luz que no podemos ver.”

Y tuve un momento eureka, me pareció  un ejemplo perfecto de caos mental en este mundo moderno, de la falta de premisas básicas de nuestra civilización y de nuestra vida individual. Hagamos la disección del cadáver:

“Somos dueños de nuestro destino”. Solo a través de nuestra libertad y nuestras decisiones tomamos el mando de nuestra vida, pero esas decisiones tienen que basarse en una idea de la vida y del hombre. Si no hay una concepción del hombre de la vida, una metafísica de nuestra propia vida, que diría Julián Marías, simplemente adoptamos opciones que se nos dan, no ejercemos nuestra libertad.  La vida no está hecha, tengo que hacerla yo, no la puedo hacer solo, la tengo que hacer con las cosas, que me trascienden y están más allá de mí, antes de hacer algo tengo que tener una idea (un apriorismo) de esa realidad, el hombre es proyecto, futurición, así que me tengo que imaginar … y solo lo puedo hacer con decisiones basadas en mis premisas.

    “Nada está escrito”. Esta mentira es una premisa atávica en nuestra sociedad. Es una de las mentiras más dañina e ignorantes de este mundo moderno. La divergencia, el cisma fundamental en este mundo moderno está entre aquellos que, siguiendo a Hegel, Descartes, Sartre, Marcuse, Horkheimer, Adorno y un largo etcétera piensan que el hombre se conquista desde sí mismo, el hombre como auto creación, con principio y fin en sí mismo, una cosa con un mucho de onanismo que diría Umbral, y aquellos que creen que la substancia del hombre está dada y el hombre marcha o se desvía de su llamada con sus decisiones en una lucha personal e individual, el hombre no se inventa, solo cumple su destino en libertad. En este mundo moderno en el que nada está escrito las premisas cambian y uno puede construirse desde su propio universo de premisas, véase eso de que hoy me siento mujer. Esta auto creación es un algo contingente y sin un futuro pues el horizonte temporal es el único a mano. Es una disertación errabunda y mecánica de la naturaleza humana.   

    “Cualquier esperanza de un futuro mejor proviene de desear que ese futuro se haga realidad… Todos compartimos el mismo destino, el mismo futuro. La suma de nuestras infinitas decisiones.“ Esta es una premisa falsa pero repetida durante 200 años desde que Hegel, en su “Historia de la filosofía “, enunciara que la historia humana no es mas que un progreso en la conciencia de la libertad. La siguiente frase es también Hegeliana y deprimente. La unidad en el destino, que diría Franco, y la suma de todas nuestras decisiones como el eje que nos llevará a ese futuro soñado. Hegel decía que la libertad individual personal no es validad pues está condicionada por la circunstancia, algo que Ortega desarrollo en profundidad más tarde y  Heidegger también apunta con su concepto del “Dasein” (ese estar ahí), donde vuelve a poner de relieve la inmediatez de la vida y lo inseparable de esa experiencia en espíritu y carne. Hegel encuentra la unidad de la satisfacción individual y la libertad si se conforman con la ética social de una comunidad orgánica y cambiante. Ese simplismo Hegeliano ha permeado la filosofía moderna desde los años 20 con la Teoría Crítica de la escuela de Frankfurt que se busca identificar las contradicciones y las fuerzas transformadoras en la sociedad, con el objetivo de promover la emancipación y la liberación. Pero niega la libertad fundamental del hombre, su libertad individual.

    “Conduciendo sin cuestionamientos hacia una luz que no podemos ver.” Tras varios asertos que entienden la vida como una mecánica sin horizonte ahora…buscamos la luz. Lo cierto es que siempre buscamos la luz, ese destino que nos llama. San Juan de la Cruz cuando dice “Esta luz me guiaba, más cierto que la luz del mediodía, adonde me esperaba (¡quién lo pudiera decir!) aquel que bien me conocía” Tras este mundo moderno que pretende entenderlo todo como pura mecánica y en el que cada hombre se fabrica a sí mismo desde la nada buscamos una luz más allá de nuestra individualidad. William Blake dice “Si se limpiaran las puertas de la percepción, todo aparecería al hombre tal como es, infinito”. No hay manera de reconciliar estos puntos de vista. A pesar de esa materialidad mecánica de la vida, empobrecedora …al final buscamos nuestro destino más allá de nosotros mismos.

    La película es una serie de secuencias de acción bien rodadas, en las que Tom Cruise (que hace décadas que no actúa) hace sus propios efectos especiales (muy trabajador el chico) y un guionista de Hollywood al que encargaron una mandanga de despedida con una sensación de profundidad entre tiros, saltos y golpes … pero no mucho que esta franquicia es de acción. Yo creo que es un ejemplo precioso de la desorientación e insoportable levedad de este mundo.

    Referencias

    Antropología metafísica by Julián Marías 1970

    Meditaciones del Quijote by José Ortega y Gasset 1914

    Mazurca para dos muertos by Camilo Jose Cela 1983

    Ser y tiempo by M Heidegger 1927

    La insoportable levedad del ser by Milan Kundera 1984