¿Quién dice que se nos murió todo cuando se nos quebraron los ojos?
Todo despertó, todo comenzó. Paul Celan , 1947
No quiero tener razón,
solo quiero desterrar la hipertrofia de los antaños,
Y perseguir el futuro, uno, eximido ya de vivir a crédito
Derrapar mi eterna juventud de posibilidades irrealizadas
Salir de esa masa de hombre sumiso sin obligación,
de esa sombra a quien no se espera
Errar hasta chocar con la clarividencia del destino
Vivir como morir, oficio del hombre
afán largo, delicado y dedicado,
tejido unánime y minutísimo de la existencia
supermercado, tintineo de chucharas
cielo de ciudad encauzado por calles y avenidas
raíles de autobús, coche y pasos
trinchera de oficina, fiambre y taquicardia de superviviente
Mirada Heraclitiana de la vida
Tic-tac, tic-tac, tic-tac
la vida era esto, y yo esperando saberte
¿A quién enviaré, y quién irá por nosotros? Entonces respondí yo: Heme aquí, envíame a mí” Isaías 6:8